Barack Obama y el Partido Demócrata recibieron ayer un amplio mandato para el cambio. No sólo ganaron el Ejecutivo, sino que también pasaron a tener la mayoría de gobernaciones en el nivel estadual, y a controlar ambas cámaras en el Congreso Nacional. Las elecciones del 4 de noviembre se desarrollaron en un clima de época marcado por un franco estímulo participativo que conjugó emociones como la esperanza, el enojo y el miedo y que permitió que ese día se erija en una jornada crucial en la historia de la democracia estadounidense.
Con un poder originado en este contexto la pregunta es ahora: ¿cuál será la envergadura del cambio que lleve a cabo Obama? Es probable que las transformaciones internas sean más decisivas y elocuentes que las externas, a pesar de que estas últimas puedan tener gran importancia simbólica.
El mayor reto doméstico es la configuración de una coalición sólida y renovada que apoye la agenda de reformas progresistas. La impronta social, cultural y política que ha dejado el conservadurismo en el último cuarto de siglo es un legado difícil de revertir en lo inmediato; exige paciencia y osadía y demanda un alto nivel de participación ciudadana. Ordenar la casa en términos económicos y financieros implicará tomar decisiones drásticas y en pos de una redistribución de poder a favor de los grupos sociales más carenciados y los sectores genuinamente productivos. Desmilitarizar la política externa y defensa de EE.UU., acelerada durante los dos gobiernos de George W. Bush, requiere temple e intrepidez.
En el frente externo no se advierten giros categóricos aunque hay dos promesas de campaña que debe cumplir: desmantelar Guantánamo y retirarse de Irak. Más específicamente, con relación a América Latina, los anuncios de campaña y los resultados electorales son datos relevantes a tener en cuenta. Obama prometió normalizar la relación con Cuba; su victoria en Florida, el control demócrata del Congreso y la influencia de algunos “latinoamericanistas” clave podrían conducir al desmantelamiento parcial del embargo a la isla.
Ni Venezuela ni Bolivia fueron objeto de una retórica hostil y se presagia un compás de espera para evitar un mayor deterioro de las relaciones con esos países. La sensibilidad del nuevo presidente frente al tema de los derechos humanos se puede llegar a expresar para el caso de Colombia. Su interés en temas como la migración, el medio ambiente, la pobreza, energía y las drogas ilícitas puede procurar un espacio de diálogo con el área en el que estos tópicos, y no la sobredimensionada lucha contra el terrorismo y el anti-climático acuerdo de libre comercio hemisférico, conciten la atención de la región.
En el mediano plazo, seguramente Washington buscará aproximarse a Brasilia para que ayude a evitar una mayor fragmentación y polarización en el área. Argentina, que no fue objeto de referencia en la campaña y tampoco es foco de atención, a pesar del caso Antonini Wilson, podría aprovechar este hecho para recuperar cierto protagonismo regional. Para ello, será necesario que nuestro país defina una estrategia de política exterior de la que hoy carecemos. Uno de los pilares centrales de esa estrategia debe ser, a nuestro entender, la confluencia con Brasil y Chile. El eje ABC puede constituirse, sin dudas, en un interlocutor al mismo tiempo autónomo y confiable de los Estados Unidos y, a la vez, en importante factor de estabilización democrática en la región.
Antonio Camou, Pepe Eliaschev, Stella Scandell, Sebastián Katz, Federico Merke, Daniel Muchnik, Marcos Novaro, Maria Matilde Ollier, Vicente Palermo, Guillermo Rozenwurcel, Constanza F. Schibber, Juan Gabriel Tokatlián (por Mesa Provisoria del CPA).
Aclaración: Este documento es el resultado de una reflexión del CPA. El texto recoge un consenso de carácter general y, por lo tanto, conviene precisar que no necesariamente cada uno de los signatarios comparte plenamente cada afirmación. Distintos miembros del CPA le habrían dado mayor peso a algunos aspectos puntuales y los habrían formulado de un modo ligeramente diferente. Sin embargo, todos coinciden en considerar que este documento refleja un amplio acuerdo entre nosotros y, por ello, cada uno se hace responsable y asume su contenido fundamental.
Recogemos los comentarios, críticos o favorables, que amplíen los conceptos y/o contribuyan a una discusión respetuosa. El CPA se reserva el derecho de no publicar aquellos que no satisfagan estas condiciones.
Todos los domingos de 14 a 15
por Radio Ciudad, AM 1110
Todos los domingos de 12 a 14
por Radio Ciudad, AM 1110
La reelección de Milei y la apuesta de Bullrich y Santilli
Marcos Novaro
TN, 2/6/2026
leer artículo¿Quién paga el Estado en un mundo de agentes de IA?
Eduardo Levy Yeyati
La Nación, 2/6/2026
leer artículoDeclaración del CPA – Necesitamos jueces idóneos
Buenos Aires 4 de junio de 2026
leer documento