El Gobierno nacional anunció la futura utilización de un propulsor nuclear argentino en un buque a construirse para la Armada nacional. Este anuncio no es un salto al vacío, sino que tiene una historia detrás que lo avala. Desarrollos argentinos permitieron, desde 1984, diseñar el reactor nuclear CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares). Es un reactor de baja y media potencia, muy evolucionado, seguro y de bajo coste, que inauguró los modelos mundiales denominados de cuarta generación. La Comisión Nacional de Energía Atómica encomendó la realización del prototipo al INVAP.
El desarrollo de este reactor, así como los de mayor porte adquiridos satisfactoriamente por Argelia, Egipto, Perú y Australia, manifiestan no sólo la capacidad de la industria nuclear con marca argentina, sino también el potencial aún por aprovechar de nuestro sector científico y tecnológico para generar productos exportables de alta tecnología.
El CPA considera que la instalación de este primer reactor debe integrarse con otras medidas para permitir un desarrollo sostenido de la exportación nuclear argentina y de otros bienes de alto valor añadido. Para desarrollar un sector argentino exportador de alta tecnología, se requiere una fuerte política propositiva del Estado.
Primero, el rol del Estado como primer comprador es vital para dinamizar una industria nacional de avanzada, que promueva el desarrollo y uso pacífico de esta tecnología clave. Si los primeros modelos innovadores son adquiridos y usados en Argentina, la viabilidad y fortaleza de los productos queda demostrada frente al mercado externo.
Segundo, los avances científicos y tecnológicos de la CNEA y el INVAP deben ser participados a otros centros de investigación y universitarios argentinos, para incrementar la masa crítica de expertos que permitan, no sólo mantener estos desarrollos, sino aprovechar la experiencia adquirida para exportar otros productos de tecnologías avanzadas.
Tercero, la Marina, como adquirente de estos reactores, debe incorporar una formación apropiada para ser, no sólo usuaria de estas tecnologías, sino copartícipe inteligente en el proceso de puesta en marcha, estudio de rendimientos operacionales y mejoras de desempeño.
Cuarto, debe analizarse el impacto que estos desarrollos pueden tener en una matriz de usos energéticos nacionales para racionalizar nuestros consumos en el largo plazo, tomando en cuenta las restricciones crecientes en algunos de nuestros insumos, como ser el gas y el petróleo.
La construcción de este reactor nuclear podría así transformarse no en el único resultado de esta iniciativa política, sino en el primer paso de una política integral de reactivación e integración de nuestras mejores capacidades científicas y tecnológicas.
Por el Club Político Argentino:
Henoch Aguiar, Hugo Ambrosi, Guillermo Ariza, Antonio Camou, Marcelo Cavarozzi, Graciela Fernández Meijide, Derek Hampton, Héctor Leis, Federico Merke, Daniel Muchnik, Carlos Mundt, Marcelo Nazareno, María Matilde Ollier, Vicente Palermo, Luis Alberto Romero, Guillermo Rozenwurcel, Leonardo Stanley, Juan Gabriel Tokatlian, Carlos Virgilio Zurita.
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